Así, como dice el título de esta entrada, irrumpía de nuevo en mi vida cierta persona que hacía una semana no hablaba conmigo, cosa que me había sacado de quicio. Y por eso esta semana ha sido algo movidita y desastrosa, pero en cierto modo creo que me estoy reencontrando un poco conmigo misma, creciendo (se acerca mi cumple, que también puede ser un factor determinante) y siento más cercana mi relación con ciertas personas de mi vida.
Me terminé de leer hace poco "El lector" de Bernhard Schlink, y son taaaantos las grandes citas que se podrían sacar de él. Pero se me ha antojado dejar por aquí uno en especial que podría ajustarse en ciertos aspectos a lo que han venido siendo estos últimos días en mi vida
Siempre he tenido la sensación de que nadie me entendía, de que nadie sabía quien era yo y qué me había llevado a la situación en la que estaba. Y ¿ sabes una cosa?, cuando nadie te entiende, tampoco te puede pedir cuentas nadie. Pero los muertos sí. Ellos sí que te entienden. No hace falta que estuvieran allí, pero si estuvieron te entienden aún mejor. Aquí en la cárcel estaban conmigo constantemente. Venían cada noche, aunque no siempre los esperara. Antes del juicio todavía podía ahuyentarlos cuando querían venir.
Hanna Schmitz, "El lector" (Bernhard Schlink)
SOBERBIO!
Por lo demás, la vida sigue, queda poco para septiembre, con todo lo que eso conlleva (cómo me gusta este puñetero mes) y bueno, ya encontraré algo más interesante que decir proximamente, por lo menos antes de que me quiten el dA por inactividad^^
Abracitos a todos
PD: Dejo por aquí algo mío, de lo último medianamente positivo que hice, para que este no deje de ser el journal de una escritora en prácticas
De cuando ves correr al viento.
Yo soy de esas que, por alguna razón o por otra, se despierta de mal humor si no hace frío en su habitación.
De esas que mete los pies en la piscina y puede pasarse horas allí sentada. De las que tienen la vieja costumbre de mirar al cielo cada vez que llegan a casa de noche, y suben a la azotea solo para ver correr al viento. Sí, soy de esas que ven correr al viento. También soy de las que prefiere la vida fresquita, abrigada y soleada. Aunque luego lo complique todo, yo prefiero huir de las complicaciones. Porque yo soy de esas que nunca confiaron en los Reyes Magos, y siguen aferrándose a la idea de que el Ratón Pérez tiene una clínica dental en algún lugar del universo.
Yo soy de esas que sueñan con volar, y las que emulan la sensación nadando. Nadando, y amando. Soy de esas que sólo quiere amar a alguien y enseñarle su mundo, el que conoce, el que le da la felicidad. Esas que lo han prometido tantas veces sin respuesta concreta que casi se están cansando.
Yo soy de esas que prefieren la luz, y organizan sus ideas.
Soy de las que si no quieren, ni ven, ni sienten, ni encuentran.
Lo peor es que también soy de esas que siempre, casi siempre, quieren, ven, sienten y encuentran.












